Hay lugares en Galicia en los que la historia no se contempla únicamente en un museo: se camina. Ribadavia es uno de ellos.

Situada en el corazón de la comarca de O Ribeiro, esta villa de la provincia de Ourense conserva entre sus calles, plazas y edificios la memoria de siglos de historia. Su pasado medieval, la huella de la comunidad judía, el esplendor ligado al vino y un importante patrimonio religioso y civil convierten su casco histórico en uno de los conjuntos monumentales más interesantes de Galicia.

Ribadavia: ubicación, patrimonio y una villa con historia

Ribadavia se encuentra en el suroeste de la provincia de Ourense, en el valle del río Avia, muy cerca de su desembocadura en el Miño. Es la capital histórica de O Ribeiro, una comarca estrechamente vinculada desde hace siglos al cultivo de la vid y a la producción de sus reconocidos vinos.

Su importancia patrimonial quedó reconocida en 1947, cuando su casco histórico fue declarado Conjunto Histórico-Artístico. En la actualidad, esta villa cuenta con apenas 5.000 habitantes.

Pero Ribadavia es mucho más que piedra y monumentos. La villa reúne tres elementos que ayudan a comprender su identidad: historia, vino y cultura.

Su antigua judería es uno de sus principales atractivos. La comunidad judía tuvo una presencia especialmente importante durante la Edad Media y dejó una huella todavía visible en el trazado urbano, en las calles estrechas, plazas y edificios del antiguo barrio judío.

A esta riqueza se suma una tradición vitivinícola documentada durante siglos. El vino del Ribeiro fue uno de los grandes motores económicos de la comarca y contribuyó al desarrollo de la propia villa.

Un recorrido por la historia de Ribadavia

Para comprender Ribadavia hay que remontarse varios siglos atrás. Durante la Edad Media la villa adquirió una notable relevancia política y económica. En el siglo XI, el rey García estableció aquí su corte, convirtiendo Ribadavia en un importante centro de poder en la Galicia medieval.

Su posición estratégica, junto al río Avia y dentro de las rutas comerciales de O Ribeiro, favoreció además el crecimiento de la actividad económica.

El comercio del vino tuvo un papel fundamental. Durante siglos, los caldos de O Ribeiro fueron transportados hacia distintos puntos de Galicia y también exportados fuera de la península. Ribadavia se convirtió así en uno de los principales centros vinculados a este comercio.

Durante este periodo también creció la comunidad judía. La antigua judería llegó a convertirse en una de las más importantes de Galicia y dejó una profunda huella en la configuración urbana de la villa. Calles estrechas, pequeñas plazas, soportales y casas tradicionales nos permiten todavía reconocer aquel pasado.

El año 1492 marcó un antes y un después para las comunidades judías de la península. El decreto de expulsión de los Reyes Católicos provocó la salida de numerosos judíos y la conversión de otros para permanecer en el territorio. La huella de aquella comunidad, sin embargo, permanece en Ribadavia.

Con el paso de los siglos, la villa fue incorporando nuevas construcciones y estilos arquitectónicos. El resultado es el conjunto que podemos contemplar hoy: un extraordinario diálogo entre arquitectura medieval, renacentista, barroca y elementos posteriores.

Qué visitar en Ribadavia: sin prisa y caminando

Quizá la mejor manera de descubrir Ribadavia sea no intentar verlo todo demasiado rápido. Hay que caminar por sus calles, detenerse en sus plazas, levantar la mirada para descubrir escudos y fachadas, atravesar sus antiguos espacios de paso y dejarse llevar por el trazado medieval de la villa.

Plaza Mayor

Es uno de los mejores puntos para comenzar la visita. Los soportales y edificios que la rodean permiten imaginar la importancia comercial que tuvo Ribadavia. En ella se encuentran dos edificios especialmente significativos: el Pazo dos Condes de Ribadavia, con el escudo de los Sarmiento, y la Torre do Concello, de origen renacentista.

La plaza es también un lugar perfecto para detenerse, observar el ambiente y comenzar a descubrir la villa de forma sosegada.

Barrio Judío

Adentrarse en la antigua judería es probablemente una de las experiencias imprescindibles de Ribadavia.

Sus calles estrechas y sinuosas, pequeñas plazas y casas tradicionales conservan la estructura de aquel antiguo barrio. Entre sus lugares de interés se encuentran la rúa Merelles Caula, la praza da Magdalena, la Porta Nova y la Casa da Inquisición.

Para conocer mejor esta parte de la historia resulta especialmente interesante visitar el Centro de Información Xudía de Galicia, dedicado a explicar la presencia, las costumbres y la historia de las comunidades judías en Galicia.

Castillo de los Condes de Ribadavia

En la parte alta de la villa se encuentra una de sus grandes imágenes monumentales: el Castillo de los Sarmiento o Castillo de los Condes de Ribadavia.

La fortaleza tiene sus antecedentes en la antigua Torre de San Xés y la construcción de la fortaleza se desarrolló principalmente en el siglo XV. En su interior se conservan restos arqueológicos de una necrópolis medieval relacionada con la antigua capilla de San Xés.

Visitar el castillo permite comprender la importancia estratégica que tuvo Ribadavia y disfrutar además de interesantes perspectivas sobre la villa.

Iglesia de Santiago

Construida originalmente en el siglo XII, la iglesia de Santiago es uno de los ejemplos más representativos del románico popular gallego en Ribadavia.

Su fachada, sus portadas de arco de medio punto, el rosetón y el ábside semicircular son algunos de sus elementos más destacados. En su interior se conservan piezas de interés artístico y religioso, entre ellas un Santiago sedente del siglo XIV.

Iglesia de San Juan y antiguo Hospital de Peregrinos

La iglesia de San Juan, también románica y vinculada históricamente a la Orden de Malta, forma parte de otro de los rincones interesantes del casco histórico.

Junto a ella se encontraba el antiguo Hospital de Peregrinos, relacionado con la atención a quienes recorrían estas tierras.

Casa da Inquisición

Situada en la plaza García Boente, esta singular construcción del siglo XVI llama especialmente la atención por su fachada y por los escudos vinculados a las familias relacionadas con el Santo Oficio en la villa.

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Convento e iglesia de Santo Domingo

En la zona sur de Ribadavia encontramos el conjunto de Santo Domingo, una de las grandes joyas monumentales de la localidad.

El convento y la iglesia forman un destacado conjunto de tradición gótica. En el interior pueden encontrarse elementos medievales de gran interés, como sarcófagos y curiosas representaciones escultóricas, entre ellas los conocidos ángeles músicos y gaiteiros.

Convento de San Francisco y Puente de San Francisco

El conjunto de San Francisco está relacionado con la presencia franciscana en Ribadavia desde la Edad Media. El edificio actual del convento corresponde principalmente a época moderna y presenta una marcada personalidad barroca.

Desde las inmediaciones del puente de San Francisco se obtiene, además, una de las perspectivas más interesantes sobre el río Avia y el entorno de la villa.

Museo Etnológico

Ubicado en el antiguo Pazo dos Baamonde, el Museo Etnológico permite acercarse a la forma de vida, las tradiciones y la cultura de Galicia. Sus fondos incluyen materiales etnográficos, históricos y documentales, y constituye una buena opción para completar la visita desde una perspectiva diferente.

Ribadavia

Porque visitar Ribadavia no consiste solamente en conocer un conjunto de monumentos. Es entrar en una parte esencial de la historia de Galicia y descubrir cómo el paso del tiempo sigue vivo entre sus calles.

Y cuando el paseo termina, siempre queda una buena razón para quedarse un poco más: sentarse bajo unos soportales, disfrutar de la gastronomía local y brindar con un vino del Ribeiro.

y recuerda, ¡Galicia no se visita, se vive!